Diario de Ainhoa Ariadne Lobo Jáuregui
Justamente ahora…irrumpió en mi vida con la fuerza de mil
tormentas juntas… después de todo lo vivido… después de que los demás siguieron
su camino, el permaneció a mi lado…fue tan natural como el cambio de
estaciones. Al principio creí que era por la comodidad del asilo que le había
ofrecido, no solo a el, sino a todos mis compañeros, pero estaba equivocada… la
cena posterior al enfrentamiento en esa olvidada bodega, después del
desmantelamiento del programa tecnocrático y de ganarle en su juego a Apofis,,
se quedara grabada en la memoria de mi alma …
Nos encontró solos por primera vez en muchos meses, me
arregle para el sin que el lo supiera…y sin yo saber bien que demonios estaba
haciendo, pero me deje llevar… así como entre sueños… mientras bajaba la
escalera principal imaginate mi sorpresa encontrarlo a el esperándome en el
fondo de las mismas, vestido formal, como todo un caballero… nos miramos, tomo
mi mano y puso sus labios sobre mi palma, inmediatamente me sonroje…como una
adolecente!! En su voz de barítono me dijo: “Bella Ainohoa, mi alma se regocija
al saber que, por esta noche, al fin
podre deleitarme de tener su atención únicamente para mi… esta noche no soy
Esdras esta noche y solamente para ti seré Ernesto Carvajal…” su nombre real,..
no tenia idea de cómo se llamaba… la sorpresa y el repentino nerviosismo me
atraparon solo pude asentir con la cabeza y sonreír… sus ojos contentos,
ilusionados llenos de deseo, y emoción me atraparon en una canción de sirena de
la que me fue imposible escapar…
Durante los alimentos una silente conversación de miradas
domino todo momento, las palabras sobraban, se palpaba una conexión distinta…al
terminar salimos a uno de mis jardines favoritos, por primera vez tomados de la
mano…no te puedo explicar las sensaciones que recorrían mi cuerpo, una fuente
de energía inagotable se abría acceso a nosotros con el solo toque de nuestras
manos… “Ernesto esto es…muy repentino, no te parece?”… sonrió y se acerco a mi,
bajo la luz de la luna llena, “Puede ser Ainhoa, pero la rueda del destino
decidió que nuestros caminos se cruzaran, que compartiéramos meses juntos, y
que mi corazón bajara sus defensas y cediera ante tu imponete belleza de cuerpo
y espíritu…no alterare el orden de un destino… que por primera vez en muchos
meses me gusta como se esta desarrollando”
y sonriendo se acerco a mi y nuestros labios hicieron contacto por
primera vez… solamente en mi despertar había sentido esa cantidad de energía
recorrerme, no cabe duda que el amor correspondido es una de las mas sublimes
formas en que se manifiesta la magia…y en una conversación en donde se
entremezclaban las caricias los besos y las palabras nos despedimos de la noche
y nos encontró la mañana… y mientras solo nos separamos para dormir, mi pluma
ha decidido encontrarte mi fiel confidente…